martes, 24 de junio de 2008

Artículos en EL PAÍS. El diálogo se rompe en el Sáhara y la tensión se traslada de Tinduf a Tifariti

EL PAÍS

El diálogo se rompe en el Sáhara

El Polisario rechaza al enviado de la ONU, al que acusa de favorecer a Marruecos

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 23/06/2008

Un año después de haberse iniciado la negociación, auspiciada por la ONU, entre Marruecos y el Frente Polisario, está rota. No se vislumbra ningún acuerdo sobre el Sáhara Occidental ni siquiera para seguir reuniéndose. "Peter van Walsum [el enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara] ha dado el tiro de gracia al proceso", asegura Mohamed Haddad, enlace del Frente Polisario con los cascos azules de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) y uno de sus negociadores. "En estas circunstancias no puede celebrarse una quinta ronda negociadora", en Manhasset (EE UU), asegura Haddad.

Tras siete años sin contactos directos, ambas delegaciones se reunieron cuatro veces desde junio de 2007 en ese suburbio de Nueva York, la última en marzo. A las sesiones asistieron Walsum y los representantes de dos países vecinos: Argelia y Mauritania. La resolución 1754 del Consejo de Seguridad propició este diálogo entre Rabat y el Polisario. Las cuatro rondas negociadoras no han dado ningún fruto. Rabat ofrece un plan de autonomía para el Sáhara, mientras que el Polisario exige un referéndum de autodeterminación entre cuyas opciones figure la independencia de ese territorio desértico, que fue colonia española hasta 1975.

"Nadie cree en las circunstancias actuales en una solución" de un conflicto que dura desde hace 33 años, según reconoció Walsum en una reciente entrevista con el diario holandés NRC Handelsblad, la única que ha concedido hasta la fecha. El enviado de Ban Ki-moon declinó hacer declaraciones a este periódico para, dijo, "no añadir leña al fuego".

La ruptura del proceso negociador no es, sin embargo, imputable a las divergencias entre ambos bandos, sino a la actitud de Walsum, según el Polisario. "Jugamos un partido en el que el árbitro pide a un equipo que se retire del campo y alienta al otro a marcar goles", sostiene Haddad. "Así no se puede seguir".

Walsum compareció hace dos meses ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, justo antes de que éste aprobase su última resolución sobre el Sáhara. Le instó a "apostar por la opción realista, según la cual la independencia no estaba al alcance del pueblo saharaui", explica Dumisani Kumalo, embajador surafricano ante Naciones Unidas en Nueva York.

Ban Ki-moon redactó a continuación un primer informe en el que recogía el punto de vista de su enviado. "Se ha llegado a un total bloqueo en el corazón del proceso", indicaba el texto al que tuvo acceso este periódico. "Tomar en consideración la realidad política" del control que ejerce Marruecos sobre el territorio "no es una concesión ni una rendición", añadía.

Los embajadores surafricano y costarricense se indignaron. Ban Ki-moon suprimió las menciones a la opinión de su enviado. "Las retiró para evitar fricciones", reconoció Walsum en la entrevista. "En buena lógica, lo considero lamentable", añadió. Es probable que acabe dimitiendo.

El embajador de España ante la ONU, Juan Antonio Yáñez, trató de consolarle. Declaró entonces a la agencia de prensa marroquí MAP: "La evaluación del enviado es tan importante como el informe del secretario general". Yáñez colaboró en la redacción de una nueva resolución en la que no hay mención alguna a los derechos humanos en el Sáhara. Aprobada por unanimidad el 30 de abril, la resolución del máximo órgano de la ONU insta a las partes a actuar "con realismo y espíritu de compromiso", una fórmula generalmente interpretada como un guiño a Marruecos. "Un Estado saharaui independiente no es una opción realista", aclaró, justo después, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano.

La dirección del Polisario sacó de este episodio la conclusión de que Walsum "ya no está capacitado para desempeñar ningún papel mediador (...) porque se ha alineado con la posición marroquí". A su paso por Madrid Haddad dio un giro de tuerca al asegurar que el enviado de la ONU "había matado el proceso" negociador. Rabat consideró, en cambio, a través de su ministro-portavoz, Jalid Naciri, que los comentarios de Walsum forman parte de sus atribuciones.

La tensión se traslada de Tinduf a Tifariti

Marruecos advierte que intervendrá si el Polisario saca su 'capital' de Argelia

I. C. - Madrid - 23/06/2008

Cuando Peter van Walsum aceptó, en 2005, el cargo de enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental viajó a Houston (Tejas, EE UU) para entrevistarse con su predecesor en ese cargo, el ex secretario de Estado norteamericano James Baker, que había dimitido hacía más de un año.

A Baker "le pareció increíble que alguien estuviera dispuesto a desempeñar ese trabajo", recuerda Walsum.

Si este diplomático holandés acaba renunciando ahora a su cargo, es probable que transcurran de nuevo meses, o incluso años, antes de que el secretario general Ban Ki-moon se decida a nombrar a un sustituto. El conflicto seguirá estancado, como lo está desde el alto el fuego de 1991, a menos que algunas iniciativas no incrementen la tensión sin que por eso estalle la guerra.

"¿Qué haremos a partir de ahora?", se pregunta Mohamed Haddad, miembro de la dirección del Frente Polisario. "Pues ante el hecho consumado de la ocupación marroquí, replicaremos con el hecho consumado de la liberación", contesta aludiendo a esa quinta parte del Sáhara que está más allá del muro militar marroquí y bajo control de los independentistas. "Vamos a intentar", prosigue, "mejorar las comunicaciones con Tifariti", la principal localidad de esa franja del Sáhara, "tratar de construir hasta allí una carretera e incluso un aeropuerto" con la ayuda de nuestros amigos. Haddad se refiere a Argelia, Suráfrica e incluso a ciertos ayuntamientos como el de Sevilla, que sufraga la construcción de un embalse en ese caserío a 280 kilómetros al suroeste de Tinduf. "Es posible incluso que la convirtamos en nuestra capital", anuncia.

Rabat se lo toma muy mal. "Estas actuaciones" persiguen el objetivo de "sabotear el actual proceso político y acabar con la dinámica de una solución pacífica", advirtió en mayo el Gobierno marroquí en una carta remitida a Ban Ki-moon. Marruecos "no tolerará ninguna ruptura del statu quo en esa zona", que debe estar "exenta de cualquier presencia civil o militar" del Polisario. A menos que el Ejército marroquí penetre en ese territorio, es difícil que pueda impedir los planes del Polisario.

Fuentes:
*SaharaLibre.es
*EL PAÍS

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