domingo, 25 de mayo de 2008

Publicación de 'El Sueño de Dakhla' de Manuel Moya


Poemario por un Sáhara Libre
24 de mayo de 2008

Título: El sueño de Dakhla (Poemas De Umar Abass)
Colección: ALGAIDA LITERARIA>POESÍA
Autor: Moya, Manuel

Nº de páginas: 51
I.S.B.N.: 978-84-9877-119-0
Encuadernación: Rústica Hilo
Fecha publicación: Abril 2008
Contacto:
algaida@algaida.es

Huelva Información

'El cuerpo sin sombra en el exilio', nuevo libro de Manuel Moya

Rafael Suárez Plácido / Escritor

NO conozco a ningún otro escritor español con tantos registros y todos de tanta calidad como Manuel Moya. A sus relatos y novelas, a la poesía que firma con su propio nombre, donde encontramos al poeta que mira asombrado el mundo desde su pueblo natal, Fuenteheridos, y también al que viaja a las islas más cercanas y más lejanas, (Interior Con Islas, editado en Pretextos), añadimos la voz oscura y desgarrada de Violeta C. Rangel en La Posesión Del Humo (Hiperión) o el más reciente Cosecha Roja (Baile del Sol). Cuando el presidente del Jurado del III Certamen de Poesía 'Vicente Presa', Luis Alberto de Cuenca, abrió la plica correspondiente al libro que habían premiado y que llevaba por título El Sueño De Dakhla (Poemas De Umar Abass), me imagino una mueca de sorpresa y una franca sonrisa cuando vio el nombre del autor, la misma agradable satisfacción que sentimos cuando leemos el poemario, editado por la sevillana Algaida, que cumple diez editando buena poesía bajo la atenta mirada de Miguel Ángel Matellanes.

Dakhla es una de las ciudades más importantes del Sahara Occidental, actualmente invadido por Marruecos con la aprobación mal disimulada de las potencias occidentales. Umar Abass, poeta saharaui, de Dakhla, prácticamente no ha vivido allí, "Me sé atrapado, compañera, / por eso debo masticar cada mañana / la sal y el cuerpo sin sombra del exilio, / las nubes que a la demencia me empujan, / el viejo sueño de despertar en Dakhla". Recuerdo el hermoso librito de Claudio Guillén, El Sol De Los Desterrados, y reconozco a Umar Abass entre sus posibles personajes. Para él el exilio es su única obsesión, "Pero todo es volver a lo conocido, / hacia lo mío, hacia lo amado, / un lugar, un tiempo fuera de la mente". Varias citas del gran poeta sufí, Yalal Al Din Rumí, nos acercan al tipo de poeta que es Umar Abass. Uno de sus temas, estrechamente relacionado con el exilio, será la libertad que simboliza en el río, en los pájaros, en los propios saharauis que desde los campamentos, en este caso desde Tindouf, se niegan a conformarse con su realidad, "Nada sabe Adine del sol sobre los bosques, / y a veces sueña con pájaros azules / que, dormidos, se posan en la nieve. /… Nada sabe Adine y ha pintado en la palma de su mano / una alada y temblorosa barquichuela".

El tema por excelencia de toda la poesía árabe y en especial de la sufí es la amistad, ya lo encontramos en una de las más hermosas citas de Rumí, "Qué dulce es hablar y discurrir, conversar con sus labios, / especialmente cuando abre la puerta y dice, "Pero amigo, entra". Para el hombre del desierto la amistad está íntimamente unida a la hospitalidad, a la casa propia, que se abre de par en par ante el amigo y así lo vemos en varios poemas del libro, y a la del amigo, que siempre podemos sentir como nuestra. En el poema 'Al viejo Firdausi' encontramos este segundo caso, unido a la sabiduría que dan los años y la discreción, "Nunca pregunta. Con timidez / señala hacia las dunas, / en ellas, dice, se halla la respuesta, / …". Pero la vida es una espiral que siempre empieza donde acaba, y del tema de la casa propia se pasa al tema que da título al libro, la ausencia de esta o la perdida o el sueño de volver a habitarla, "La casa de tu padre será siempre tu casa". Y también, a veces, sabemos que nunca volveremos a ella, "Alguna vez al hombre (pero no a todos los hombres) / le llega la esperanza de una casa propia. / Allí, piensa, podré tender mi ropa, / ver cómo pasa el invierno en la tarde que avanza".

El Sueño De Dakhla, estos poemas tan hermosos y sencillos, la aparente sencillez de los versos de Manuel Moya, que nos ofrecen propuestas inteligentes, miradas profundas y emotivas al mundo que nos rodea y que a veces no miramos porque lo tenemos ahí, delante de nuestros ojos, versos "para saber que sólo lo vivo hace temblar lo vivo, / como el leve pájaro la rama donde se posa".

REVISTA ARTERIAL

Lunes 5 de mayo de 2008

«El sueño de Dakhla –Poemas de Umar Abass–» de Manuel Moya

«El sueño de Dakhla –Poemas de Umar Abass–» de Manuel Moya acaba de resultar ganador del III Certamen de Poesía «Vicente Presa». Nuestras más febriles felicitaciones. Aún no hemos tenido oportunidad de leer nada más allá del fascinante «La Sombra del Caimán» por lo que las siguientes reseñas proceden del blog de Manuel González Mairena y de un texto de Rafael Suárez –publicado en el periódico Viva la Sierra»–.

Próximamente procuraremos colarnos en alguno de los diletantes alter egos de este aventajado escritor de la sierra: Manuel Moya, si se nos permite el oasis y la osadía...

...En mi caso seleccioné El sueño de Dakhla (Poemas de Umar Abass) donde Manuel Moya retuerce una vez más "su" poesía. Con esta obra obtuvo el III Certamen de Poesía Vicente Presa, y me da en la nariz que desde la editorial que lo publica, Algaida, no le permitieron sacarlo bajo el seudónimo de Umar Abass, una lástima. Porque Manuel Moya trabaja como nadie sus "yo", y en últimas conversaciones con él ya me habló de este nuevo personaje, un hombre del desierto, un árabe, un nómada. El sueño de Dakhla es una voz lanzada desde las dunas, donde los poemas reflejan una visión poco occidental, y en muchos casos presentan una estructura muy similar a la que plantean los cuentos sufíes, o las leyendas árabes. Como filólogo, además, me traen ese bello recuerdo a moaxajas, esas composiciones moriscas de amor que se crearon en las fronteras castellano-arábigas, en el punto cardinal donde se confundían las dos visiones del mundo. Umar Abass tiene un anhelo y una historia, que se traza aquí a través de 36 poemas. Estoy convencido de que vendrán más palabras desde las arenas del Sáhara. Mientras tanto una muestra:

En tanto tú y yo, hermano,
charlamos bajo la sombra fiel
de estas palmeras y late sobre el cielo
un sol hambirento,
un coro de huríes sin compasión nos llama.

Nada saben las huríes del atardecer del mundo,
sus largas piernas quiebran la tarde en tres mitades
pero ellas fingen que el mundo les importa
y quién, quién les niega nada.

No ignoran que es la luz
la que en ellas lame su despótica hermosura
y a la luz se dan como la sombra al peso,
mientras tú y yo seguimos,
sentados y brindando a la sombra fiel de estas palmeras.

EL RIO
Si el río quisiera obedecerme ABU NUWAS


Hay tardes en que siento, aquí, en mi corazón, el río,
lo siento como siento que soy viejo.
Pero ajeno a mí, el río pasa y pasa,
mientras la tarde deja en las orillas una luz tibia,
olor a lodo, a flores muertas.
Sí, es este el río,
el que llega en las sombras,
el que muele las sombras,
el que arrastra las sombras.

SI ASÍ LO QUIERES

Si así lo quieres,
cubre el cielo de tinieblas
y azota las cumbres y enfurece a los ríos,
pero apiádate de esta casa
que he alzado por tres veces
de la furia y la sevicia de los hombres.
Nada conozco más frágil que estos muros
donde un mísero fuego cada noche
me calienta y me da luz,
así que hazme el favor,
pasa de largo
y de castigar castiga las murallas del alcázar,
que se alzaron para desafiar al mundo,
y no a mí, que a nadie desafío.

MI CASA

En mi casa espero la vuelta del sol, el viento
que hinche las sábanas,
las bruscas nubes de la primavera.
Me entrega la casa su seco mendrugo y la inquietud
de quien en ella ha visto anochecer
en una cadencia que no es nueva.
Ajena a la memoria, me tiende sus paredes (¿porque en ella
está lo que yo busco, lo que en vano busqué
en remotas aduanas? No lo sé.).
Yo la oigo, como se oye al niño que llora en la memoria,
como se oye un río bajo la densa arena.
Y digo "mi casa", pero debiera decir que soy suyo,
la parte de mi casa que baja a por tabaco, a por naranjas
la parte que mañana, mañana mismo,
se sube a un avión y ya no vuelve.
Yo hice esta casa. Ella me ha hecho. No estamos en paz.

Fuente:

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