domingo, 8 de junio de 2008

Resistencia en el desierto

EL DIA.es
8 de junio de 2008


Una delegación canaria que visitó esta semana los campamentos de refugiados de Tinduf insta a EEUU, España y Francia a que exijan a Marruecos el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas.

JUAN C. GARCÍA, Tenerife

Desde hace más de 32 años decenas de miles de personas -en la actualidad, unas 200.000- viven en una de las zonas más inhóspitas del mundo, donde se alcanzan temperaturas cercanas a los 50 grados en verano; mientras, en invierno, durante la noche, llega a helar.

Los campamentos de refugiados saharauis, enclavados cerca del Sahara Occidental -su verdadera patria-, en torno a la ciudad argelina de Tinduf, cuentan con unas condiciones muy difíciles para poder vivir, donde el papel que desempeña la mujer y los jóvenes es esencial para afrontar las carencias más elementales en lo referente a la alimentación, la salud, la educación y la vivienda.

Esta lucha heroica del pueblo saharaui y de su Gobierno, el Frente Polisario, ha sido reconocida esta semana por una delegación canaria en una visita de tres días.

La participación en esta intensa convivencia estuvo compuesta por representantes de los tres grupos del Parlamento de Canarias, de los cabildos de Tenerife, Gran Canaria y La Gomera, de dieciséis ayuntamientos canarios y de la Federación Canaria de Municipios, así como una veintena de organizaciones sociales, educativas y sindicales.

La delegación reiteró, a través de un declaración de solidaridad con el pueblo saharaui, "la responsabilidad histórica de España, cuyo gobierno firmó en 1975 los acuerdos tripartitos de Madrid, entregando ilegalmente el territorio del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania y traicionando a la población saharaui, que hasta ese momento tenía reconocida la nacionalidad española. Aún hoy, en Naciones Unidas, España tiene el estatus de potencia administradora, por lo que su responsabilidad política y moral exige que adopte posiciones más firmes en el reconocimiento y ejercicio de los derechos legítimos que tiene el pueblo saharaui".

Asimismo, la delegación canaria manifestó su apoyo "a una solución justa, pacífica y duradera del conflicto sobre la base del respeto al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui". Exigen a los gobiernos de las grandes potencias, en especial a EEUU, España y Francia, "adoptar posiciones firmes", exigiendo al Gobierno marroquí el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Orgullo frente al muro

Además de denunciar la violación de los derechos humanos que el Gobierno de Rabat ejerce en los territorios ocupados sobre la población civil saharahui y exigir la libertad de los presos políticos, los componentes de la delegación canaria tuvieron la oportunidad de sumarse a una manifestación que se aproximó a escasa distancia -varios centenares de metros- del muro que Marruecos construyó en los años ochenta y que divide en dos el territorio del Sahara Occidental.

Allí, frente a esa barrera de arena de más de 2.000 kilómetros de longitud y acompañados por un nutrido grupo de saharauis, se llevó a cabo una simbólica protesta, que con el avance de unas decenas de metros despertó las quejas de los soldados marroquíes ante los observadores de la ONU -se encuentran en varios de los enclaves del muro- que utilizaron un helicóptero para sobrevolar la manifestación hasta que ésta concluyó.

La aproximación al muro tiene un límite, no por falta de voluntad de los saharauis, sino porque la zona se encuentra minada.

En estos mismos terrenos pedregosos y polvorientos dejaron la vida numerosos saharahuis en los años de construcción del muro, además de los heridos y mutilados que ocasionó la explosión de las minas.

La autoridades saharauis han mostrado sus quejas por la actitud de Naciones Unidas a la que reprochan la reducción y la demora de los envíos de la ayuda humanitaria, en un intento -según explican dirigentes del Frente Polisario- de socavar la voluntad y la resistencia de los habitantes de los campos de refugiados para que admitan la propuesta del Gobierno marroquí de pertenecer al reino alauí.

Nada más lejos del ánimo de los saharauis. En este sentido, el alcalde de la daira (pueblo) de Farsia -cada uno de los cinco campos de refugiados está dividido en varias dairas o pueblos, y cada pueblo en barrios-, Hama Daria, señala que "últimamente, nuestro pueblo, jóvenes y mayores, estamos exigiendo a nuestros dirigentes que hay que poner fin a esto. O hay referendo, o volvemos a la guerra. No podemos estar esperando. Hicimos el alto el fuego en 1999 porque se iba a celebrar un referendo en seis meses. Esos seis meses se han convertido en 17 años. Nuestra paciencia va terminando".

Esta opción, el retorno a las armas, se está generalizando en los últimos tiempos en todos los campamentos, según apuntan varios integrantes del Frente Polisario. Es un empuje que viene desde las generaciones jóvenes "porque no ven salida a esta situación".

Vuelta a las armas

Sobre las relaciones entre el Gobierno saharaui y el Gobierno canario, el primer ministro, Abdelgader Taleb Oman, señaló que "las relaciones son normales. Consideramos que esta presencia de canarios es un signo de las relaciones que tenemos con Canarias".

Sin embargo, el primer ministro saharaui no dejó de realizar reproches al Gobierno canario en el sentido de que las inversiones que se realizan desde Canarias en el territorio del Sahara ocupado "no las consideramos oportunas, pero mantenemos siempre la confianza de que la verdadera posición solidaria que se ha manifestado siga prevaleciendo".

Taleb Oman también acomete el tema del riesgo de un retorno a los enfrentamientos armados con los marroquíes. En este sentido, indicó que "en el último congreso del Frente Polisario se discutió mucho este tema. Muchos me han expresado su decepción sobre la mediación de la ONU, que son muchos años que han perdido sin alcanzar resultados concretos. Muchos piden que se vuelva a las armas, pero se tomó la decisión de que la dirección debe evaluar el proceso de paz y tomar las decisiones oportunas incluyendo el retorno a las armas y prepararse para esta eventualidad".

El primer ministro señala que no se marcó un plazo para esa hipotética vuelta a las armas. Sin embargo, precisó que "si se organizan los congresos cada tres años, en este periodo se debe llegar a una posición clara al respecto".

Taleb Oman subrayó que "lo peor que le puede pasar a la población de los campamentos de refugiados, después de tanto sufrimiento durante 33 años, es que le digan que tiene que aceptar el hecho consumado, aceptar la autonomía".

Este es el temor de muchos de los habitantes de los campamentos. Por ello, no están dispuestos a someterse al Gobierno de Marruecos bajo ningún concepto.

España es uno de los países que no figura en la lista que reconocen a la República Arabe Saharaui Democrática (RASD). Taleb Oman dice que "existe una responsabilidad histórica y moral de España. Marruecos se considera una fuerza de ocupación por parte de la ONU. El problema del Sahara es un problema de descolonización inconclusa y para concluir hay que permitir al pueblo saharaui expresarse".

Fuentes:
*Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC)
*EL DIA.es

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