martes, 20 de noviembre de 2007

Una pareja norteamericana celebra su matrimonio en los campamentos de refugiados saharauis

SPS/RASD/ESTADOS UNIDOS

13/11/2007
Escuela 27 de febrero (campamentos de refugiados saharauis). Los ciudadanos norteamericanos de la región de Wisconsin (EEUU) Ben y Jessie Lenz, celebraron su matrimonio en la Escuela femenina 27 de Febrero, como señal de solidaridad con el pueblo saharaui.

Los padres y amigos de la pareja se desplazaron desde su residencia en la wilaya de Smara a la Escuela 27 de Febrero, donde se alzaba una tienda tradicional para acoger a los huéspedes del pueblo saharaui, de acuerdo con la tradición saharaui.

La ceremonia estuvo animada por el grupo del centro informático y cultural de la mártir “Ennaaja”, que organizó una velada musical y danzas clásicas que representan la cultura de la sociedad saharaui.

La pareja norteamericana afirmó en una declaración a SPS “su amor a la cultura saharaui y que seguirá trabajando y rezando por la libertad del pueblo saharaui”, estimando que “esta iniciativa es un paso hacia el reforzamiento de los lazos de amistad entre los dos pueblos, saharaui y estadounidense”. (SPS)

Fuente: SPS- SAHARA PRESS SERVICE

Marruecos, ¿Estado ocupado o Estado ocupante?

Levante-EMV.com

José Manuel Sánchez

La reacción marroquí a la reciente visita del Monarca español a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ha sorpren­dido a propios y extraños. Con su protesta, Marruecos ha contestado la pertenencia de las dos plazas africanas a España, poniendo de manifiesto, de paso, su reivindicación sobre las mismas. Es­te hecho se suma a los inciden­tes territoriales surgidos respecto a la titularidad de la isla de Perejil y del Sahara Occidental. Pero Marruecos, realmente, ¿tiene algún derecho sobre estos territorios en discusión?

Conforme al Derecho Internacional, la disputa de un territorio por dos Estados se resuelve, por re­gla general, acudiendo, en primer término, a un criterio jurídico (la titularidad) y, en su defecto, a un criterio fáctico (la efectividad). Como si de una propiedad se tratase, los Estados que preten­den ejercer sus respectivas soberanías sobre un territorio concreto han de probar documentalmen­te que tienen la titularidad del mismo. Así, el ejercicio de dicha sobe­ranía se le reconocerá al Estado que mejor prueba documental aporte con aquella finalidad (titularidad). Caso de que ninguno pudiera probar documentalmente su derecho sobre el territorio en discu­sión, la atribución del mismo se efectuaría a favor del Estado que lo haya poseído efectivamente (efectividad).

España ha poseído, efectivamente, Ceuta y Melilla desde ha­ce varios siglos hasta nuestros días, pero, además, dispone de pruebas documentales -concretamente, tratados internacionales- que demuestran la titularidad de nuestro país sobre las ciuda­des autónomas desde entonces. Por tanto, la pertenencia de las dos plazas africanas a España no parece admitir discusión alguna.

Ahora bien, si aplicamos la misma lógica jurídica a la que nos acabamos de referir, las pruebas documentales que demuestran la titu­laridad española del islote de Perejil son tan confusas como las que permitirían atribuírsela a Marruecos. Asimismo, ninguno de los dos Estados ha ejercido una posesión efectiva, de forma indubi­tada, sobre el territorio isleño, ra­zón por la cual el reconocimien­to de soberanía sobre el mismo -objeto de polémica entre nuestro país y el Estado alauita, hace unos años- no resulta nada sencillo.

Por el contrario, la titularidad del tercero de los territorios en discusión, el Sahara Occidental, no plantea dudas, pese a la insistencia de Marruecos en reclamar­lo como propio. El Tribunal Internacional de Justicia señaló, en su dictamen consultivo de 16 de octubre de 1975, que el Estado marroquí no tenía derecho alguno sobre el territorio saharaui y, por consiguiente, tampoco la titularidad sobre el mismo; es más, después de haber dejado de ser una colonia española, las Naciones Unidas han considerado dicho territorio como no autónomo, reconociéndole a su pueblo el derecho a constituirse en un Estado soberano en virtud del derecho fundamental a la libre determinación externa. Sin embargo, la oposición del Estado marroquí impide que este derecho innato se ha­ga efectivo.

En definitiva, Marruecos se dedica a reivindicar territorios (Ceuta y Melilla) que no le pertenecen y que tampoco nadie está dispues­to a reconocerle; mientras, exige que se le reconozca la titularidad de otros territorios (Sahara Occidental) que todos saben que no son de su pertenencia. Paradojas de la vida? internacional.

*José Manuel Sánchez es profesor del Departamento de Derecho Internacional Adolfo Miaja de la Muela. Universitat de València.

Fuentes:
*ACAPS-SAHARA HORTA (web)
*Levante-EMV.com

Revista Interviú, lunes 19 de noviembre. 'En las mazmorras de Hasán', reportaje sobre las torturas y asesinatos en el Sáhara

Reportaje en la revista INTERVIÚ de este lunes 19 de noviembre

En las mazmorras de Hasán

INTERVIÚ, lunes 19 de noviembre de 2007

Han sido necesarios más de 20 informes de la ONU y que se acrediten torturas y asesinatos para que se investigue qué pasó en el Sahara Occidental desde 1976, tras la salida de España. El juez Garzón tramita una querella por genocidio al pueblo saharaui, con 32 miembros de la seguridad del Estado marroquí como acusados.

Reportaje por: Joaquín VIDAL

19/11/07
Una ventana que da al patio trasero de las relaciones internacionales, a la mala conciencia de los españoles. La querella que tramita el juez Baltasar Garzón por genocidio del pueblo saharaui es una visita a las mazmorras de Hasán II y su hijo Mohamed VI en lugares que ya forman parte de la ignominia, como la Cárcel Negra de El Aaiún. La querella, defendida por el letrado español Manuel Ollé y presentada por asociaciones de familiares de presos y desaparecidos saharauis, así como por asociaciones españolas pro derechos humanos, detalla y documenta el asesinato de 56 personas –incluido algún bebé– y la desaparición de 150. Son los casos que han podido documentarse de una represión que alcanzó a miles de detenidos ilegalmente y puso en fuga a 40.000 refugiados.

Fuentes:
*POEMARIO POR UN SAHARA LIBRE
*INTERVIÚ

lunes, 19 de noviembre de 2007

24 de noviembre, Málaga. EL DESIERTO INVISIBLE, Encuentro solidario por la liberación del pueblo saharaui

EL DESIERTO INVISIBLE
Encuentro solidario por la liberación del pueblo saharaui
Sábado 24 de noviembre de 2007
en La Casa Invisible, Málaga
http://www.saharamalaga.com/

EL DESIERTO INVISIBLE
El desierto invisible es el encuentro sociocultural que la Asociación Malagueña de Amigos del Pueblo Saharaui ha organizado en La Casa Invisible para el sábado 24 de noviembre. En este encuentro se realizarán diferentes actividades como una muestra gratuita de Té saharaui, una mesa redonda y una muestra audiovisual. Para clausurar el encuentro se ha organizado un Fiesta Benéfica para la recaudación de alimentos en la Caravana de la Paz 2008.

Actividades del encuentro
17:30-19:00 Degustación gratuita del té saharaui. Se ofrecerán los tres tipos de té saharaui y se hablará de su importancia en su cultura.

19:00-20:30 Mesa Redonda, cuyo tema será la situación actual de los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf, Argelia.
Todos los asistentes podrán preguntar sobre dudas del conflicto y la situación actual.

21:00-22:00 Muestra audiovisual de cortometrajes del Sahara Occidental y los campamentos de refugiados, dirigida por el director mijeño de cortometraje Pepe Moreno.

22:00 XI Fiesta benéfica por la liberación del pueblo saharaui.Incluye la actuación de dos grupos de música rock y R&B. El objetivo principal es recaudar dinero para la Caravana de la Paz y otras actividades solidarias de la asociación.

Fuentes:
*Asociación Malagueña de Amigos del Pueblo Saharaui (AMAPS)
*http://eldesiertoinvisible.blogspot.com/
*CEAS-Sáhara / Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara
*Koordinadora "Otsailak 27/27 de Febrero" Euskadi-Sahara

Sáhara Occidental: ¿el principio del fin?

Rebelión
14 de noviembre de 2007

Francisco José Alonso Rodríguez
Público

Ya son más de 32 años de lucha del pueblo saharaui. Durante este largo periodo de tiempo, la comunidad internacional ha abandonado a su suerte el Sáhara Occidental, permitiendo que tanto Mauritania como Marruecos proyectasen sus intereses expansionistas sobre él. Si bien es cierto que el primero de estos países hubo de abandonar su ocupación, esto no se debió a una hábil maniobra diplomática de la ONU, sino a la imposibilidad de mantener económicamente la invasión. Marruecos, por su parte, no ha cesado en todos estos años en el intento de ocupar definitivamente el territorio.

Y mientras tanto, para sonrojo general de las Naciones Unidas y particular del Gobierno español, el pueblo saharaui se ha visto obligado a permanecer en un campo de refugiados provisional que levantaron en Tinduf gracias al apoyo humanitario de Argelia. Esta responsabilidad recae sobre todos los gobiernos representados en la ONU, pero el Gobierno español debiera esforzarse aún más que ninguno en resolver un conflicto que él mismo provocó con el abandono precipitado de esta colonia en 1975. Es, casi con toda seguridad, la última oportunidad del Gobierno español de subsanar, en la medida de lo posible, el craso error que cometió con la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, así como de no llevar a cabo todas las promesas incumplidas al pueblo saharaui, que ya son legión. Y, desde luego, debiera en primerísimo lugar dejar de vender armas a Marruecos, entre ellas, minas antipersonales, las más abominables, si es que se pueden establecer categorías dentro de los instrumentos de muerte.

La razón de la falta de interés internacional por resolver esta situación es tan evidente como recurrente: los sempiternos intereses económicos y políticos, que parecen degradar hasta tal punto al ser humano que es capaz de cerrar los ojos ante las necesidades y derechos más elementales.

Resulta para todos evidente que la guerra, en ningún caso, y quizá menos en éste, puede ser el camino para solventar las diferencias. La herramienta adecuada siempre ha de ser no violenta, y en el conflicto que nos ocupa es claro que ha de ser el referéndum, cuya celebración debió realizarse en 1992 y que se ha postergado desde entonces por las presiones de Marruecos. Por supuesto, éste ha contado con la aquiescencia de algunos países de la ONU, encargada, en teoría, de supervisar y controlar dicho referéndum. Es ya inexcusable la obligación de romper esta inercia; la situación no se puede mantener indefinidamente, ya que el escepticismo (por otra parte muy justificado) del pueblo saharaui va en aumento. Éste respetará sin matices los resultados del sufragio, siempre, lógicamente, que sea democrático y que disponga de igualdad de medios con respecto a Marruecos. Esto es lo mínimo que la ONU debe garantizar.

Uno de los caballos de batalla con que está jugando Marruecos es, precisamente, el censo de votantes. Tanto el pueblo saharaui como el sentido común exigen utilizar un censo poblacional fiable (como lo es el que realizó España en 1974, que arroja una cifra de unas 74.000 personas) y actualizarlo debidamente. Marruecos, por su parte, intenta colar la nada despreciable cifra de 160.000 nuevos votantes, gracias a lo cual ha estado consiguiendo su objetivo: paralizar el plan de paz.

Es imprescindible acabar de una vez con el acoso de Marruecos; tengamos en cuenta la falta de recursos económicos y las precarias condiciones en las que vive hoy el pueblo marroquí, y, todavía así, el sitio al que están sometiendo a los saharauis les obliga a mantener unos 80.000 soldados, una situación que les cuesta alrededor de cuatro millones de dólares diarios. Esta sangría, inaceptable en sí misma, se agrava aún más cuando el Estado que la realiza mantiene a su pueblo dentro de unos elevados índices de pobreza. Pero la presión militar no es la única a la que está sometida la población saharaui; otras cuatro fuerzas represoras de carácter paramilitar, como son la Policía Judicial (PJ), la Dirección de la Vigilancia del Territorio (DST), la Gendarmería Real y las Compañías Móviles de Intervención (CMI), son las responsables del 90% de las detenciones en el Sáhara Occidental.

Puede ser que esta vez sí se esté avanzando hacía la resolución del conflicto; en las reuniones directas que han empezado entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos deben aproximar posiciones entre ellos, priorizando la vigilancia del referéndum para dar cumplimiento a las resoluciones de Naciones Unidas. En palabras de Sayet, ministro de Asuntos Exteriores de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), “si bien es cierto que lograr llegar a acuerdos sobre los aspectos conflictivos del plan de arreglo es un logro indiscutible, no es menos cierto que la fase de aplicación sigue siendo el nudo gordiano de todo el proceso de paz, que, como todos sabemos, es una fase preñada de riesgos y peligros que pueden dar al traste con todos los acuerdos logrados hasta el momento”. Otros asuntos que quedan por acordar son los límites fronterizos y el desmantelamiento de los cinco millones de minas, para lo cual es necesaria y urgente la entrega por parte del Gobierno marroquí de los planos de situación de las mismas.

Por todo lo antedicho, conviene que la comunidad internacional tome una serie de medidas con el fin de asegurar la paz y la justicia en el Sáhara Occidental, como son evitar en estos momentos llegar a acuerdos con Marruecos que afecten al territorio, soberanía o riquezas del Sáhara Occidental, el cese de venta de armas y el envío de observadores acreditados por cada país ante la ONU para ir preparando la celebración de un referéndum de autoderminación del pueblo saharaui.

Es el momento de que el pueblo saharaui recupere de una vez por todas y sin más dilación la soberanía, la libertad a la que tienen derecho legítimo todos los pueblos y, sobre todo, que se respeten los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

*Francisco José Alonso Rodríguez es presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos

+ artículos en Rebelión: África - Sahara: 31 años de exilio y lucha

Fuentes:
*Comitè Català Aminetu Haidar
*Rebelión